Egoísmo puro, absoluto.
F: Ya sé que hablas con el cuerpo! Pero podes comenzar a utilizar las palabras una vez en la vida???
A lo que respondo (de manera muy poco elocuaz ): Pero si me la paso hablando!
F (que siempre sabe cantarme el re truco) : De todo, menos de lo que necesitas.
Y yo me quedo estupefacta, como siempre.
Porque él sabe y yo sé.
Ambos sabemos que no avanzo porque no tengo ganas de ahondar en miserias propias.
Me vence el miedo... o el desgano, no lo sé.
No quiero contarle que a veces voy para atrás.
No sé usar las palabras.
Te extraño cuando me acuerdo que ya no sos mío.
Me hierve la sangre cuando te encuentro otros labios (no, no te quiero conmigo)
No te extraño. Extraño ser todo.
F: Deja de mover las manos, te conozco.
N: No muevo las manos, estoy cansada, no quiero hablar.
(si, ya sé, nunca quiero hablar)
Y a pesar de haber leído un sin fin de libros, a pesar de saber cómo decir las cosas de manera correcta.... a veces no sé hablar, me faltan las palabras.
F: Por eso te enfermas.
(da, chocolate por la noticia)
N: Me voy unos días, me quiero desconectar, necesito hacerlo.
F: No creo que nunca puedas irte de vos misma. A menos que dejes tu cerebro acá.
N: Y... si es necesario...
F: Sabes que no podes hacerlo. Me parece bien que te vayas, pero no para desconectarte, anda y conectate de nuevo. Conectate con vos, encontrate de nuevo.
N: No quiero pensar.
F: Es imposible para vos, nunca dejas de pensar, de analizar.
Y ahora no sé a ¡quécarajomevoy!