Y recordé que la música siempre logra apoderarse de mi.
No importó la pila de apuntes que descansaban sobre la mesa esperando a ser leídos, ni mi vacío interior, ni mis desequilibrios, ni las emociones excesivas del invierno.
Ese rato conmigo misma me dio varias soluciones que hace rato busco en los demás, justo yo; que nunca me importaron las aprobaciones. Es un acto simple (diría Andrés) un acto en donde uno se analiza y se re-descubre: todo el tiempo, todos los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario