octubre 28, 2010

No, no me sale una forma poética para expresar lo que significó verlo.
Lo sabía, lo supe durante todo el viaje, tenía la sensación de que (después de MUCHOS meses) esa era la noche elegida para clavar la daga en el corazón.
Lo vi, casi sin verlo... disimulando lo triste, ignorándolo.
El también me vio... nos vimos y desviamos la mirada con gran facilidad.
Ninguno se animó a despegar por fin de la secuela de inmadureces que practicamos hace tantos años. Es increíble... vuelvo a tener 16 años. Me tiemblan las piernas, se me hiela la sangre, me cambia el humor.

"Volver a encontrarlo, después de tanto tiempo, y quizá recordar que es hermosamente perfecto. Todavía no sé si algún día voy a conseguir olvidarlo." Y fue lo primero que me salió decir... hermoso, como siempre...
Y enseguida comprendí que no puedo verte sin recordar que las cicatrices que tanto duelen te las debo a vos... No puedo perdonarme sentir esa sensación irrefrenable de correr a besarte cuando me acuerdo de cuanto me hiciste morir.

¿Por qué será que me empeño tanto con ese capricho de vos? ¿Por qué será que me aferro tanto al más doloroso pasado? El más doloroso pasado, ese que me hiciste vivir vos. El más hermoso pasado, ese que sólo me hiciste sentir vos. El más hermoso de los hombres... el más temible de los hombres... El que me cambió, el que me convirtió (por despecho) en aquello que nunca quise ser. Te debo una gran parte de lo que soy... una Pandora empedernida.

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