Hay pocas personas que logran desnudarnos el alma por completo, que se adueñan de nuestras verdades, que callan nuestros secretos, y los guardan profundamente, como tesoros invaluables.
A veces nos disfrazamos de tristeza, de alegría, de amor, de odio, de egoísmo, de hermanos, de primos, de amigos. Otras veces nos disfrazamos de nosotros y es ahí cuando comienza el célebre: Ser o No Ser. ¿Que soy? ¿Que me falta ser? ¿Quien Soy? ¿Quién fui? ¿De Donde Vengo? ¿A Donde Voy? ¿Cómo llegue hasta acá?
No creo que haya preguntas más capciosas que aquellas (no, ni siquiera las malditas preguntas del “Carrera De Mentes”), ¿quién puede responder a la perfección aquellas cosas insignificantes sobre uno mismo? (¡¿insignificantes?!)
Si, sé quien soy. Soy Nuria, con distintas mascaras y disfraces, pero esto soy, con mis desvaríos, mis desequilibrios anímicos y mentales, con mis irrealidades, con mis rabias y mis odios hacia mi misma, esto soy y me conformo con saber que soy, que existo.
Existo en las cosas que hago, existo en los personajes que invento, existo cuando escribo, cuando beso, cuando abraso.
Existo estando triste y siendo feliz, existo sola y acompañada, existo cuando veo las marcas en mis brazos, existo cuando cuento historias absurdas.
Existo con el disfraz que me ponga acorde al día en que viva, pero existo por eso, porque vivo, porque SOY.
Soy imperfecta, soy cambiante, soy sociable y retraída, soy amiga y enemiga, amo, odio, lloro, río.
¿Y los disfraces? Los guardo en un cajón y los utilizo cuando los necesito, cuando me quiero ocultar.
Lo dije, somos seres multifacéticos yo no soy la excepción.
(Escrito hace mucho tiempo atrás)
No hay comentarios:
Publicar un comentario