Nunca puedo desprenderme, es regla básica de mi ser. Soy desmemoriada y me olvido de que necesitaba girar la ruleta.
No sé cual es el motivo por el cual no puedo escribir. Se me escapan las palabras y como me agité de correrlas las dejé ir, así fue cuando comencé nuevamente el “proceso de evasión”… Y mierda si da resultado! Me está destrozando el cuerpo.
Siempre me llamó la atención esa extraña conexión entre mi sentir y mi existir (lo que nunca supe es si es sano.)
En fin, no me gusta dejar hojas en blanco, aunque no sepa cómo escribir… Será parte de esta obsesión de llenar vacíos.
No encuentro el número de Federico y tampoco recuerdo su apellido. Y lo busco porque lo estoy necesitando, pero no lo busco tanto, porque tampoco sé hasta dónde quiero encontrarlo. No podría empezar de cero, nadie lo entendería... quizá tampoco quiera escuchar todos los sincericidios que sólo él podía decir.
Y ahora no entiendo si es que tengo la mente en blanco o la tengo tan cargada de cosas que no la puedo organizar.
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